2.000 personas y duplicó sus principales métricas en redes sociales durante la campaña navideña ESG.
La soledad y el aislamiento infantil y adolescente, así como los principales disparadores para el bullying y el acoso escolar, suelen acentuarse en periodos vacacionales relacionados con modelos de familia tradicionales. Y una de las efemérides anuales que más resiente esta problemática es la Navidad.
El centro comercial Quadernillos (Alcalá de Henares), lejos de querer celebrar otra Navidad típica que perpetuase modelos estructurales y no conectase con la población adolescente, decidió romper con los clichés. La campaña de prevención y concienciación, K-hristmas, se presentó como un foco de ocio no solo atractivo para el público infantil, sino también para jóvenes y adolescentes –habitualmente desatendidos en el sector del retail– en un evento en el que conviven la Navidad y el
K-POP con un fin solidario: recaudar fondos para la prevención del bullying infantil y adolescente de la mano de la Fundación ANAR.
Así pues, Quadernillos transformó la Navidad tradicional en una plataforma de impacto social: puestos de merchandising solidario, cuentacuentos, conciertos, batallas de random dance, pintacaras y hasta café para recaudar fondos contra el bullying. Todas esas actividades tuvieron cabida en los cuatro fines de semana de programación, especialmente dirigida a los colectivos más vulnerables al aislamiento: las generaciones Z y Alfa.
Con más de 2.2 millones de visualizaciones en redes sociales, un 50% más de alcance y un 117% más de interacciones que en el año anterior, así como 2.000 asistentes, el evento de Navidad alternativo se convirtió en un reclamo para aquellos jóvenes que no encuentran su lugar en las navidades tradicionales.
Todo ello, ha contribuido al posicionamiento del centro comercial como un espacio de compras y ocio diferencial y donde tienen lugar actividades culturales basadas en la escucha social y las demandas reales del público más jóven, normalmente infra escuchado.
