Plaza Mayor afrontaba un reto estructural: centro abierto, alta estacionalidad y baja capacidad para generar ingresos recurrentes vía Specialty Leasing, lo que limitaba la rentabilidad y el crecimiento del activo.
Ante este contexto, se tomó una decisión estratégica: evolucionar de una gestión táctica a un modelo sólido y escalable, basado en el desarrollo de quioscos propios, con capex 100% asumido por la Propiedad, alineando inversión, riesgo y retorno.
Estos quioscos se conciben como una red integrada de puntos de venta, que permite reforzar la oferta comercial, optimizar ubicaciones, testar nuevos conceptos y escalar el modelo gradualmente. El control sobre el diseño ha permitido armonizarlos con el nuevo proyecto arquitectónico, tras el refurbishment y ampliación de 2019.
Un elemento diferencial es que los nuevos operadores encuentran la infraestructura principal ejecutada (diseño, instalaciones y equipamientos básicos) esto reduce la inversión inicial, acorta tiempos de apertura y facilita la rotación de conceptos, incrementando la capacidad de atracción del centro.
La ubicación estratégica y la gestión centralizada han maximizado el rendimiento, permitiendo adaptar ágilmente la oferta a la demanda y reduciendo la dependencia de operadores temporales, más limitados en imagen, concepto y capacidades.
El impacto en KPIs ha sido significativo: el número de espacios pasó de 18 a 28 (+56%) y el mall income creció más de un 22% frente al período homólogo de 2024. La ocupación del mall mejoró 6 puntos porcentuales, elevando el ingreso medio por espacio un +19% y recuperando el capex en apenas 11 meses.
La estacionalidad se ha reducido a un diferencial de solo 1 pp entre el mejor y el peor mes del año (antes 7 pp), y los operadores con contratos anuales pasaron de 12 a 19, consolidando un modelo más estable, diversificado y plenamente replicable.
